Cómo proteger nuestra conexión al navegar: diferencias entre Proxy y VPN

Cómo proteger nuestra conexión al navegar: diferencias entre Proxy y VPN

Siempre que nos conectemos a una red pública es conveniente tomar algunas medidas de precaución. No sabemos realmente qué o quién hay detrás de esa conexión. Puede tratarse de una red configurada de forma maliciosa para hacerse con nuestras credenciales y datos. Es por ello que puede ser interesante hacer uso de algunas herramientas que nos protegen en este sentido. Podemos conectarnos haciendo uso de un Proxy o VPN. Vamos a explicar qué significa cada uno y cómo pueden proteger nuestras conexiones.

Principales diferencias entre Proxy y VPN

Cuando hablamos de Proxy y VPN en muchas ocasiones lo vemos como algo parecido, ya que su uso es similar. Ambas herramientas pueden ser utilizadas para enmascarar la dirección IP con la que nos conectamos. Esto es lo que ha provocado que mucha gente confunda ambos términos. En este artículo vamos a hablar de cuáles son las diferencias entre Proxy y VPN. Así los usuarios podrán elegir cuál utilizar según sus necesidades.

Qué es un Proxy

Si empezamos analizando qué es un Proxy, hay que decir que se trata de un intermediario entre dos equipos. Permite conectar un cliente que está solicitando recursos a otro servidor sin que sepan a quién va dirigida la información.

Cuando navegamos por Internet siempre realizamos una petición a un servidor. Allí es donde se aloja esa Web a la que queremos acceder. Ese servidor envía la información a nuestro ordenador, por lo que podría saber cuál es nuestra IP. Un Proxy actúa como intermediario, básicamente. De esta manera ese servidor nos enviaría la información, pero a través de un tercero. Así nuestra IP quedaría enmascarada.

Es el intermediario entre nosotros, los usuarios, y la web. Podríamos decir que actúa de barrera. En definitiva, toda la actividad que realicemos es como si viniera de otro lado.

Qué es un Proxy

Qué es una VPN

Por otra parte, una VPN (Red Privada Virtual) cifra todo el tráfico que pasa a través suya. Aquí es donde encontramos la principal diferencia. Un Proxy únicamente esconde la IP. Una VPN no solamente esconde la dirección IP, sino que cifra todo el contenido. También capta todo el tráfico de un dispositivo donde esté instalado. No sólo actúa como intermediario, sino que cifra todo el contenido.

Es, en definitiva, como si se creara un túnel entre nuestro equipo y la red. Un Proxy se centra únicamente en un servicio concreto. Por ejemplo el uso de un programa o visitar una página. Con una VPN es todo el tráfico, sin importar qué programa estemos utilizando, el que cifra.

Por ello, si un usuario únicamente busca enmascarar la IP o hacer creer que procede de otro sitio, un Proxy es suficiente. Si lo que buscamos es aumentar la seguridad y privacidad, necesitamos una VPN.

Pongamos como ejemplo que queremos acceder a un servicio concreto que está bloqueado en un país. Podríamos conectarnos a través de un Proxy configurado correctamente para hacer como si estuviéramos en ese territorio. De esta manera podríamos acceder a un servicio concreto.

Sin embargo un servicio VPN es más completo. También sirve para evitar el bloqueo geográfico, pero además podemos cifrar toda nuestra conexión.

Cómo elegir correctamente una VPN

Al cifrar la conexión se pierde velocidad

Como podemos imaginar, al cifrar las conexiones también podemos perder velocidad. Depende mucho de qué servicio elijamos para que la conexión se vea más o menos mermada. Podemos utilizar tanto servicios de pago como gratuitos. Nuestro consejo es que en este aspecto no escatimemos y optemos siempre por servicios que sean de pago. El motivo es que los gratuitos se ha demostrado que filtran información de los usuarios. Además de que el funcionamiento no es el mismo, así como la cantidad de servidores disponibles.

La velocidad de Internet puede verse mermada si optamos por un Proxy o VPN gratis. Además, las opciones de pago ofrecen un gran abanico de posibilidades en cuanto a servidores se refiere. Podemos elegir en qué país nos conectamos. Siempre podremos realizar pruebas para ver cuál de las opciones nos permite tener una velocidad más adecuada.

Si nos centramos en el precio, generalmente un servicio VPN es más caro que un Proxy. Es lógico, ya que estamos ante algo más completo y con más funciones diferentes. No obstante, si únicamente lo queremos para algo básico y puntual, siempre podremos contar con versiones gratis en ambos casos.

Siempre podemos realizar un test de velocidad para comprobar cómo funciona alguna de estas herramientas. Así podremos ver si el servicio que hemos contratado merma mucho nuestra conexión o, por el contrario, funciona correctamente.

En un artículo anterior explicamos algunos aspectos importantes sobre cómo elegir correctamente una VPN. Explicamos las cosas que debemos de tener en cuenta y no caer en el error de elegir una que no aporte lo que realmente necesitemos y que además comprometa seriamente la seguridad de nuestros dispositivos, así como nuestra información personal.

La seguridad es algo muy importante. Debemos contar siempre con programas y herramientas de seguridad. Además deben de estar actualizados a la última versión. Sólo así podremos hacer frente a posibles amenazas que pongan en riesgo el buen funcionamiento de nuestro equipo.

Archivado en
Seguridad y Privacidad

Deja tu comentario