Cómo puede influir realmente la velocidad de Internet al navegar

Cómo puede influir realmente la velocidad de Internet al navegar

La velocidad y calidad de la conexión es algo que preocupa muchos a los usuarios. Hay diferentes tipos de tecnología, como sabemos. Las más habituales hoy en día son el ADSL y la fibra óptica. En los últimos años hemos experimentado cambios importantes. Mejoras que facilitan la navegación por la red. Ahora bien, ¿hasta qué punto es importante la velocidad para navegar? Nos referimos a una navegación común, como puede ser buscar información en Google y llegar a diferentes páginas. ¿Realmente se nota la diferencia si tenemos por ejemplo un ADSL de 20 Mbps o fibra óptica de 600 Mbps? Vamos a responder a estas cuestiones.

¿Influye realmente la velocidad de Internet en la navegación cotidiana?

Es cierto que podemos utilizar Internet para muchas cosas. Sin embargo, si tenemos en cuenta el usuario común y lo que hace en la red, básicamente podemos reducirlo a navegar, enviar correos electrónicos o entrar en redes sociales. Son cosas que, en principio, no requieren de una gran conexión. No vamos a notar cambios sustanciales si navegamos con una conexión de 20 Mbps, como hemos puesto de ejemplo, o con otra de 600 Mbps o más. Siempre podemos hacer un test de velocidad y probar la conexión.

Esta es una cuestión importante para muchos usuarios. Se pueden preguntar si realmente van a notar una mejoría importante al navegar si contratan una tarifa superior. Pongamos que tenemos fibra óptica de 50 Mbps y decidimos doblarla a 100 Mbps. ¿Realmente veríamos una mejora significativa?

Lo primero que tenemos que mencionar es que el cambio pude ser más o menos significativo según la tarifa de la que partamos. Es decir, no es lo mismo pasar de un ADSL de 3 Mbps a otro de 6 Mbps, que hacerlo de fibra óptica de 100 Mbps a 200. En ambos casos estamos duplicando la velocidad, pero es en el primer caso donde sí notaríamos realmente un cambio a la hora de navegar, de abrir páginas webs.

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La carga inicial, el punto clave

Hay que mencionar que lo la carga inicial es el punto clave. Es el tiempo que tarda una web en estar operativa. Aquí no importa tanto la velocidad que tengamos contratada. Aquí entran en escena aspectos como la propia página, el dominio, el servidor donde esté alojada, las DNS… Lógicamente también nuestra conexión, pero para iniciar esa carga inicial no requerimos de una gran conexión. Lo notaremos si la velocidad que tenemos es muy baja y pasamos a otra mayor. Pero no notaremos cambio alguno si pasamos de 100 Mbps a 600.

Básicamente lo que importa más es el servidor de la web y el tiempo que pueda tardar en procesar la información. Lo que hacemos es enviar una petición. Una solicitud para poder acceder a esa web. El servidor tarda un tiempo en procesarla y devolvernos lo que esperamos. Esto se conoce como el primer byte o TTFB (Time To First Byte, en inglés). Para ello no depende mucho la velocidad de nuestra conexión.

Por decirlo de alguna manera, hay un tiempo fijo al cargar una página. Ese tiempo no depende de nuestra conexión. Por tanto, si navegamos por una página y notamos que tarda mucho en cargar, aunque dupliquemos la tarifa contratada lo más normal es que no tengamos una mejoría. Es problema del servidor donde esté alojada esa web.

Sí afecta a la carga completa

Ahora bien, nos hemos centrado básicamente en el inicio de abrir una página. Es decir, hemos visto que ese primer byte no depende solo de la velocidad nuestra, sino más bien del servidor de la propia página. Sin embargo lo que sí depende de nuestra conexión es la carga completa de una página. Esto quiere decir que mientras más pesada sea una web, más influirá la velocidad que tengamos contratada.

Pongamos como ejemplo que entramos en una página que contiene muchas imágenes y vídeos. Una cosa es el tiempo que se tarda en procesar la información y en iniciarse la página y otra es el tiempo total en cargar todo el contenido. Si tenemos una velocidad de Internet superior, tardaremos menos en cargar todas esas imágenes, vídeos y el contenido en general de ese sitio.

En resumen, la velocidad de Internet contratada influye a la hora de navegar, pero de manera relativa. Dependerá especialmente de qué página estemos visitando. Realizar búsquedas en Google, por ejemplo, no variará mucho según la conexión que tengamos. Aquí lo que influye más es el tiempo de carga inicial, algo que principalmente dependerá del servidor. Sí que lo notaremos si navegamos por páginas más pesadas, que tengan más contenido. En este caso sí puede ser interesante contar con una mejor conexión.

Por otra parte, la velocidad de Internet es esencial para otras muchas cosas. Pongamos como ejemplo el hecho de subir o bajar archivos de la red. Aquí sí es muy importante el ancho de banda que tengamos contratado. Lo mismo ocurriría para reproducir vídeos en streaming como puede ser YouTube, jugar online, etc.

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