Cómo usar una dirección IP falsa para mejorar el anonimato en Internet

Cómo usar una dirección IP falsa para mejorar el anonimato en Internet

Asegurar el anonimato en Internet y proteger nuestra privacidad es la principal obsesión de muchas personas. Los recientes casos de espionaje masivo están muy lejos de quedar en algo puntual y cada vez va a ser más importante que nos protejamos ante lo que nos aguarda ahí fuera. Por ello, creemos que es muy interesante conocer cómo usar una dirección IP falsa para mejorar el anonimato en Internet.

Lo cierto es que resulta sorprendente lo que alguien con conocimientos puede llegar a hacer con nuestra dirección IP. Es por ello importante protegernos con el uso de direcciones IP falsas. Pero, antes de nada, vamos a aclarar el término, la IP que adoptaremos no es que sea falsa, es simplemente una dirección IP que esconde la nuestra real. Por desgracia, es imposible ser 100% anónimo en Internet.

Dirección IP falsa, todas las opciones

Estas son las diferentes opciones que tenemos:

Utilizar una VPN

Los servicios VPN han ganado mucha popularidad en los últimos años. VPN son las siglas de virtual private network y, básicamente, conectan nuestro ordenador a otra red desde la que navegaremos por Internet y utilizaremos los diferentes servicios online. Cualquier cosa que hagamos, parecerá como si estuviera realizada desde esa red y no directamente desde nuestro ordenador.

Esquema VPN

Cuando nos conectamos a una VPN, lo que estamos haciendo es ocultar nuestra dirección IP real con otra dirección IP “falsa” ubicada en esa red. Eso puede tener algunos inconvenientes, aunque eso lo trataremos en otro momento. Lo primero de todo es elegir el mejor servicio VPN de entre los que mejor protegen nuestra privacidad.

Os dejamos un manual sobre Cómo usar una VPN en iOS y Android y otro sobre Como añadir una VPN gratuita en Google Chrome y Firefox para que podáis dar los primeros pasos en este terreno. En todos los casos, es un proceso sencillo que no requiere demasiados conocimientos. Además, tanto las de pago como las gratuitas ofrecen sencillas instrucciones de funcionamiento y configuración.

Utilizar un Web Proxy

Con un funcionamiento similar al de las VPN, un web proxy nos permite conectarnos a un servidor proxy que será el encargado de “salir” a Internet a recuperar lo que queramos ver. Nuestra dirección IP queda escondida dentro del servidor proxy con su propia dirección IP. No obstante, (y antes de que nos matéis), existen diferencias importantes con una VPN.

En primer lugar, los Web Proxy no suelen estar cifrados. Esto permite que el operador, una red gubernamental o cualquiera con conocimientos pueda capturar el tráfico que enviamos y recibimos. Además, algunas páginas web podrían llegar a ver nuestra dirección real de diferentes formas. En segundo lugar, solo funcionan a través del navegador donde lo configuramos, lo que deja el tráfico de otras aplicaciones externas (Skype, por ejemplo) sin esa capa adicional de protección.

Una vez que hemos elegido el mejor proxy para navegar anónimamente por Internet, pasaremos a configurarlo en el navegador. En Microsoft Edge, Google Chrome o Mozilla Firefox, seguiremos los siguientes pasos:

Google Chrome

  1. Menú Configuración
  2. Configuración avanzada
  3. En Sistema, Abrir la configuración de proxy
  4. Configuración de LAN
  5. Marcar “Usar un servidor proxy para la LAN (esta configuración no se aplicará a conexiones de acceso telefónico ni VPN)
  6. Completar con los datos

Mozilla Firefox

  1. Menú Opciones
  2. Pestaña Avanzado
  3. Pestaña Red
  4. En Conexión, Configurar cómo Firefox se conecta a Internet, pulsar en Configuración…
  5. Marcar Configuración manual del proxy
  6. Completar con los datos

Microsoft Edge

  1. Menú Configuración
  2. Ver Configuración Avanzada
  3. Configuración del proxy y pulsar en Abrir la configuración del proxy
  4. Activar Usar servidor proxy
  5. Completar con los datos

IP falsa edge

Usar una red WiFi pública

Dejando de lado los múltiples inconvenientes de una red WiFi pública, lo cierto es que pueden ser nuestras aliadas a la hora de tener una IP falsa. Cuando nos conectamos a una de estas redes, no tendremos la “IP de nuestra casa”. Sin embargo, nos exponemos también a muchos problemas debido a la baja seguridad de estas redes.

Sin ir más lejos, podemos infectarnos con malware y cualquier con un mínimo de conocimientos puede robar nuestros datos personales. Por eso, si utilizamos la red para esconder nuestra dirección IP habitual, debemos tener presente que “puede ser peor el remedio que la enfermedad”.

En resumen, las dos primeras alternativas, sobre todo la de la VPN, serán nuestra elección a la hora de escondernos en Internet y tener una IP falsa. De esta forma, aumentamos el anonimato y mejoramos nuestra privacidad. Eso sí, siempre tendremos en cuenta que es prácticamente imposible ser totalmente anónimos en Internet. Una vez hayamos asumido eso, podemos seguir adelante con la protección de nuestros datos.

Fuente: makeuseof

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