Cómo saber si estás perdiendo velocidad de Internet y evitarlo

Cómo saber si estás perdiendo velocidad de Internet y evitarlo

Tienes contratada una determinada velocidad de Internet con tu operador de telecomunicaciones. Y si usas una conexión ADSL o 4G, por ejemplo, es normal que la velocidad contratada no se corresponda con la velocidad de Internet real, la que disfrutas desde tus dispositivos conectados a la red. Pero si usas fibra óptica sí deberías recibir incluso más velocidad de la contratada ¿es posible que la estés ‘perdiendo’ en algún punto?

En el caso de conexiones de fibra óptica, como avanzábamos, el cliente debería recibir no solo la velocidad contratada con el operador de telecomunicaciones, sino incluso algo más. Y para ver en qué punto estamos teniendo problemas, si después de realizar un test de velocidad comprobamos que no se cumple esto, es usar el cable Ethernet para hacer las pruebas. Si así se consigue la máxima velocidad, entonces es posible que tengamos problemas con el WiFi.

El WiFi es el mayor causante de que Internet funcione más lento de lo que debería

La conectividad inalámbrica es la mayor causante de los problemas de velocidad de Internet; y no solo de velocidad, sino también de latencia, que es un punto crítico para los que usan su conexión a Internet para jugar online. Y en este sentido, la instalación debe cumplir varios parámetros para evitar la pérdida de velocidad:

Es crucial contar con un equipamiento que permita alcanzar la velocidad máxima de nuestra conexión a Internet; desde el router, con WiFi de doble banda que permita trabajar en 5 GHz, hasta los repetidores o PLCs si los tenemos instalados. Y por supuesto, el dispositivo cliente -nuestro PC, móvil, tablet…- también tiene que soportar los estándares de conectividad que correspondan para poder alcanzar la máxima velocidad de conexión.

A todo esto hay que sumarle que casi cualquier elemento en la casa puede causar interferencias. Las paredes, los muebles y los propios pisos de nuestra casa, si existen, suponen un problema para la correcta transferencia de datos sin cables. Eso, y el entorno en lo relativo al espacio radioeléctrico. Es decir, que debemos tener en cuenta también la saturación del entorno por la proximidad de otros dispositivos WiFi, por ejemplo, de nuestros vecinos.

¿Y si el WiFi no es el problema de nuestra pérdida de velocidad de Internet?

Entonces deberíamos revisar el software del dispositivo cliente, por ejemplo. Hay algunos motivos por los que Windows 10 puede ‘frenar’ Internet, o más bien su velocidad, y que deberíamos revisar por si están aplicándose restricciones o limitaciones indeseadas que se traducen en una velocidad de conexión más lenta que la contratada con el operador de telecomunicaciones.

La configuración de red es importante también; para ello contamos con asistencia en la configuración de routers, puntos de acceso y más, que nos pueden ser de utilidad. Y por supuesto, si tenemos configurada una red privada virtual, es fundamental atender al servidor VPN.

Una red privada virtual actúa como intermediario entre cliente y servidores, trabajando de forma directa sobre el tráfico intercambiado, luego condiciona la velocidad de conexión a Internet para el cliente. La disponibilidad de servidores es un punto crítico que garantizará, o no, que se aproveche el ancho de banda máximo; y la distancia de estos servidores de la red privada virtual, respecto al cliente, afectan también de forma directa sobre la velocidad de conexión a Internet.

¿Internet funciona lento para todo, o solo para algunos usos concretos?

En relación a esto mismo, el uso de una red privada virtual, hay que tener en cuenta que algunas VPN llevan a cabo discriminación de tráfico, o restricciones sobre el tráfico para usos concretos. Por ejemplo, nuestro servidor VPN puede aplicar restricciones sobre la velocidad de conexión en el uso de las redes P2P, o incluso impedir que podamos llevar a cabo este tipo de uso. Es algo que, evidentemente, podemos descubrir en la relación contractual de los servicios que presta la empresa.

Por otro lado, el router puede estar mal configurado para la priorización de tráfico en determinados usos. Esto implica que, de forma automática, el router prioriza el intercambio de datos con determinados servidores, o tipos de servicios, y por lo tanto podemos experimentar lentitud en la conexión a Internet, o ralentizaciones de mayor o menor grado, para usos que no estén previstos en este sistema de priorización. O cuando se ‘enfrentan’ usos no priorizados y priorizados, mostrándose la ralentización para los primeros.

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